
En Cholula casi todo lo esencial se puede ver gratis: subir al Santuario de los Remedios sobre la Gran Pirámide, rodear la zona arqueológica, entrar a la Capilla Real de San Gabriel, recorrer los templos de Tonantzintla y Acatepec y, si coincides con ellas, vivir sus fiestas en la calle. Lo que cuesta dinero es poco y está claro: los túneles y el interior de la zona arqueológica, algunos museos y lo que decidas comer o comprar.

Cholula no es un pueblo con una pirámide, sino una ciudad que lleva más de dos mil años habitada sobre el mismo suelo sagrado. El cerro que ves coronado por una iglesia amarilla es en realidad el basamento prehispánico más grande del mundo por volumen, y los frailes que llegaron en el siglo XVI levantaron templos encima y alrededor de lo que ya era un centro de peregrinación. San Pedro y San Andrés Cholula, los dos municipios que comparten la ciudad, son Pueblo Mágico desde 2012. Esta selección reúne los planes que ayudan a leer esas capas sin gastar, más un calendario de las fiestas gratuitas del año.
1. Recorrer Cholula con un Tour desde Puebla
Si te alojas en Puebla, la forma más sencilla de ordenar Cholula es ir con guía la primera vez. Por separado, la pirámide, el convento franciscano y los templos de San Andrés pueden parecer paradas sueltas; explicados en secuencia, cuentan cómo un centro ceremonial prehispánico se convirtió en una ciudad virreinal sin dejar de ser un lugar de culto.
Este tour a Cholula desde Puebla no es gratuito: dura unas 6 horas, sale de la Calle 2 Sur junto al Zócalo de Puebla e incluye el traslado en autobús, recorridos en tranvía por San Pedro y San Andrés y tiempo libre. La entrada a la zona arqueológica se paga aparte. Si prefieres ir por tu cuenta, todo lo que sigue se puede hacer caminando o en transporte local.
2. Subir al Santuario de los Remedios
El Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, la iglesia amarilla que corona la pirámide, se visita gratis y sin pasar por la zona arqueológica. El camino de subida empieza cerca de la esquina noroeste del cerro y es una cuesta empedrada de unos diez minutos a paso tranquilo. El templo actual se levantó a finales del siglo XVI y ha tenido que repararse varias veces tras los sismos, el más reciente en 2017.
Lo mejor está fuera de la iglesia. Desde el atrio se ve todo el valle de Puebla y, en días despejados, los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl al oeste. Las mañanas de invierno, de noviembre a febrero, suelen ser las más limpias; en temporada de lluvias, de junio a septiembre, las nubes de la tarde casi siempre los tapan.
3. Rodear la Gran Pirámide de Cholula
La Gran Pirámide, Tlachihualtépetl o “cerro hecho a mano”, se construyó por etapas a lo largo de varios siglos, cada una cubriendo a la anterior, y su volumen supera al de la Gran Pirámide de Guiza. Desde fuera parece una colina natural porque la vegetación la cubrió durante siglos; solo una parte de sus muros y plazas está excavada. Caminar su perímetro por las calles que la rodean es gratis y ayuda a entender su escala.
Para entrar a la zona arqueológica, al Patio de los Altares y al Museo de Sitio necesitas boleto del INAH, y los túneles, que reabrieron en marzo de 2026 tras seis años cerrados, tienen su propio recorrido. Los domingos la entrada a las zonas del INAH es gratuita para mexicanos y extranjeros residentes con identificación. Los túneles son estrechos y no convienen a quien sufre claustrofobia.
4. Mirar la Pirámide desde el Parque Intermunicipal
El Parque Intermunicipal, en San Andrés Cholula, está justo al lado de la zona arqueológica y ofrece una de las vistas más completas del cerro con el santuario encima. Es un espacio público y gratuito, con áreas verdes donde muchas familias pasan la tarde, y es también la sede principal del Festival del Equinoccio en marzo. Funciona bien como pausa entre la subida al santuario y el centro de San Pedro.
5. Entrar a la Capilla Real y al Convento de San Gabriel
El conjunto franciscano de San Gabriel Arcángel, en el costado oriente de la plaza principal de San Pedro, fue de los primeros que los franciscanos establecieron en la Nueva España: la orden llegó a Cholula hacia 1529 y el conjunto actual se construyó a mediados del siglo XVI, en el lugar donde estaba el templo dedicado a Quetzalcóatl. La entrada a sus templos es libre.
La pieza que más sorprende es la Capilla Real, o Capilla de Naturales, pensada para congregar a la población indígena: su techo de 49 cúpulas sobre una sala de columnas recuerda más a una mezquita que a una iglesia europea. Entra con calma, recorre las naves de lado a lado y fíjate en cómo la luz entra desde arriba por cada cúpula. Como es un templo en uso, evita las horas de misa si quieres moverte libremente.
6. Recorrer la Plaza de la Concordia y el Portal Guerrero
La Plaza de la Concordia, el zócalo de San Pedro Cholula, es el centro de la vida diaria de la ciudad. Uno de sus lados lo ocupa el Portal Guerrero, una larga arcada con cafés y restaurantes, y junto a la plaza se alza la Parroquia de San Pedro, cuya torre es la más alta de la ciudad. Sentarse en una banca y ver pasar la tarde no cuesta nada, y es aquí donde se instalan la feria de septiembre y muchos de los eventos gratuitos del municipio.
7. Visitar el Templo de Santa María Tonantzintla
A pocos kilómetros al sur, el templo de Santa María Tonantzintla es uno de los ejemplos más conocidos del llamado barroco indígena. Por fuera es sencillo; por dentro, cada superficie está cubierta de yesería policromada con frutas, flores, ángeles y querubines de rasgos indígenas, hecha por artesanos locales que mezclaron la iconografía católica con su propio repertorio.
La entrada es libre, aunque normalmente no se permite fotografiar el interior, así que vale la pena mirarlo con tiempo. Como es una parroquia en uso, respeta las celebraciones y el silencio. Se combina fácilmente con Acatepec, que está muy cerca.
8. Ver la Fachada de Talavera de San Francisco Acatepec
Si Tonantzintla es un trabajo de yesería, San Francisco Acatepec es un trabajo de cerámica. Su fachada barroca está revestida casi por completo de azulejos y ladrillo vidriado de talavera, la loza poblana que ya era famosa en la época virreinal. Verla desde el atrio es gratis y basta para entender por qué aparece en tantos libros de arte mexicano. Funciona mejor por la mañana, cuando el sol da de frente sobre los azulejos.
9. Caminar el Mercado Municipal de San Pedro
El mercado municipal Cosme del Razo, a unas cuadras del zócalo de San Pedro, es donde Cholula compra y come de verdad. Recorrerlo no cuesta nada y enseña más de la vida cotidiana que muchos restaurantes del centro: puestos de frutas y verduras de las huertas de la zona, tacos y huaraches hechos al momento y fondas de comida corrida. Si decides comer, aquí está el precio más razonable de la ciudad; si no, basta con mirar qué se vende según la hora y la temporada.
10. Vivir una Fiesta en la Calle
Cholula tiene un calendario religioso y popular muy activo: cada barrio celebra a su santo patrón con procesiones, música de banda, cohetes y danzas, y casi todo ocurre en la calle y sin costo. La leyenda dice que hay una iglesia para cada día del año; la cifra real es menor, pero la densidad de templos explica por qué casi cualquier semana hay alguna celebración. Las principales fechas del año están en la sección siguiente.
Eventos Gratuitos en Cholula Durante el Año
Equinoccio de primavera (alrededor del 21 de marzo): San Andrés Cholula organiza un festival de tres días con sede principal en el Parque Intermunicipal, con conciertos, talleres y demostraciones. El acto central es el Ritual a Quetzalcóatl, una representación escénica al anochecer en el Patio de los Altares de la zona arqueológica, que se celebra cada año con apoyo del INAH. Buena parte del programa es al aire libre y gratuito, aunque los accesos a la zona arqueológica se controlan por la afluencia.
Fiesta de la Virgen de los Remedios (31 de agosto al 8 de septiembre): la patrona de Cholula se celebra en el santuario de la pirámide. La víspera del 1 de septiembre, las imágenes de los barrios suben en procesión hasta el santuario y a medianoche se cantan las mañanitas. El 8 de septiembre llegan miles de peregrinos y se celebra el tradicional día del trueque, en el que todavía se intercambian productos sin dinero.
Feria de San Pedro Cholula (finales de agosto a mediados de septiembre): se instala en la Plaza de la Concordia y suele incluir conciertos gratuitos por la noche, además de juegos mecánicos y puestos de comida. Las fechas cambian cada año, así que conviene confirmarlas con el ayuntamiento.
Día de Muertos (1 y 2 de noviembre): las familias montan ofrendas en sus casas y visitan los panteones, y en los zócalos de San Pedro y San Andrés suele haber altares y actividades culturales abiertas al público.
Para saber qué hay esta semana, lo más fiable son las agendas culturales que publican los ayuntamientos de San Pedro Cholula y San Andrés Cholula en sus canales oficiales, junto con los avisos de las casas de cultura. Las fiestas de barrio rara vez se anuncian fuera de la ciudad: si oyes cohetes o música de banda, sigue el sonido.
Entre la Pirámide y los Volcanes
Cholula se entiende mejor cuando se deja de ver como una excursión de medio día desde Puebla y se mira como lo que es: un lugar sagrado que nunca dejó de serlo, solo cambió de forma. La pirámide quedó bajo una iglesia, el templo de Quetzalcóatl bajo un convento, y las fiestas de barrio siguen marcando el calendario igual que antes marcaban las peregrinaciones.
Por eso conviene recorrerla sin prisa y, si puedes, coincidir con alguna celebración. Si vienes de Puebla, el free tour por Puebla completa bien el día, y en Cholula basta con subir al santuario al final de la tarde para ver cómo cambia la luz sobre el valle.
